Gracias a la fotografa Elizabeth Hoard, Wink encontró la forma perfecta de celebrar ese día con su familia y amigos. La fotógrafa profesional de propuso que hicieran una sesión de fotos en la que destruyeran su vestido de novia de una forma divertida y en compañía de sus seres más cercanos. Wink lo dudo por poco tiempo, pues sonaba como una locura, pero en realidad le pareció que era la forma perfecta de pasar ese día tan amargo.


Invito a sus padres y damas de honor, con algunas pinturas se dispusieron a manchar el vestido de todos los colores posibles y convertir esa fecha en un día alegre y lleno de amor. Para los padres fue duro oír la notica inicialmente pues además de que lastimaron a su hija habían invertido grandes cantidades de dinero en la planificación, sin embargo dejaron eso de lado y apoyaron a Shelby, incluso estando presentes el día de la sesión de fotos.