Ya se había hecho a la idea de que aquel hombre sería su compañero y estaría a su lado por el reto de su vida, con el planeaba tener hijos y envejecer. Todos sus sueños y planes con este hombre se habían esfumado y no quedaba más que cancelar toda la boda.


Además del vacío que sentía, tuvo que ponerse en la tarea de llamar a los invitados, la casa de banquetes y otros proveedores para cancelar todo. Toda la semana que se suponía sería los días previos a su esperado día se transformaron en un tormento. Sin embargo, no tuvo que afrontar todo sola, pues su familia y amigos estuvieron allí para apoyarla, asegurándose que todo fuera cancelado y que Wink pudiera sentirse mejor.